Historia traumática de mis pelos
Hoy quiero hablar de mis pelos.
En general, mi relación con mis pelos ha sido muy difícil durante mucho tiempo. Mi madre no me dejaba depilarme en la escuela, y se reían de mí. En la escuela secundaria, empezé a quitármelas y me convertí en una control freak de mis pelos. ¡Me tomaba un tiempo y una energía mental loca! Calcular, cada vez que iba a la casa de mi novio, si estaba bien afeitada bajo los brazos, depilada en las piernas, el pubis liso… Recuerdo que una vez me afeité en el baño de un centro comercial antes de ir a la casa de mi novio del momento, un momento de soledad en el que me vi a mí misma desde fuera y me pareció muy triste llegar a esto.
Mis pelos en el vientre, pequeño camino entre mi ombligo y mi pubis, también siempre han sido un enorme complejo. Cuando era adolescente, no podía ponerme mi traje de baño delante de otras personas que no eran de mi familia si no las depilaba. Quería sacarlos con láser cuando hubiera tenido el dinero para hacerlo. A los 20 años, hice una cita con una dermatóloga para hablar de eso, que me dijo que, dadas mis hormonas y mi SOPK, había riesgos de que si me las quitaba en el vientre, mi pelo crecería en otro lugar, en mis pies o en la parte baja de la espalda, por ejemplo. Así que no los hice quitar y seguí depilándolos (y hoy me agradezco por no haber cambiado mi cuerpo por el láser en ese momento).
Mis pelos en los muslos, también me han dado hilo (pelo?) que retorcer. Me negué a depilarlos por mucho tiempo, hasta que me molestó demasiado y no soporté los comentarios. A los 14 años, un chico de mi clase camina detrás de mí y le dice a su amigo: «¡Has visto a Anaïs, tiene cabello en los muslos! ». Ese mismo año, me arranco una gran franja de piel en la parte interio del muslo con la depiladora porque no sé cómo usarla y tengo que quitarme esto rápido antes de ir a la piscina de un amigo. A los 15, mi novio me dice: «¡Si me amas, no entiendo por qué no quieres quitártelas, hazlo por mí! ». Fatalmente, comencé a depilarlas un tiempo después.
A los 21 años, mi relación más larga y tóxica se acabó. Esa relación en la que mi novio no quería tener sexo cuando yo tenía demasiado pelo en las piernas. El mismo que me pedía constantemente que me vistiera mejor, me maquillara más, o adelgazara un poco (esto sería más por historia traumática de mi grasa pero lo escribiré otra vez). De todos modos, ese chico muy sano que le encantaba decidir qué hacer con mi cuerpo. Después de cuatro años, pude encontrarme y aprender a decidir por mí misma, sin la influencia de otro. Dejé de usar sostén y unos meses más tarde, cuando llegó el invierno y no tenía una pareja sexual o amante estable, me convenía dejar crecer el pelo de mis piernas sin pedir la opinión de nadie. Luego sabemos todes que cuando hace frío y usas pantalones y pantimedias, puedes dejarlo pasar porque no se nota. Ese invierno, tuve algunas aventuras de una noche, inesperadas y… peludas. Nadie me hizo ninguna observación. Me hizo confiar en mí misma.
Al principio de la primavera 2019, comienza a hacer calor y decido salir en shorts un domingo por la tarde en París, sin depilarme las piernas (después de una larguísima reflexión). Siento la mirada en mis pelos en el metro. Lo discuto con las amigas que veo ese día. Les explico que no puedo seguir sin depilarme porque trabajo en una compañía de seguros donde todo el mundo es elegante, guapo, y donde no me imagino llegar con las patas peludas. Sonia me dice que sí, que puedo tratar de llevar a cabo mi gesto yendo al trabajo así, y ver cómo va. Durante los siguientes seis meses, fui al trabajo con un vestido y unos tacones, y con las piernas peludas. Fue muy divertido y poderoso. Descubrí que, aparte de algunas miradas, nadie me hacía ninguna observación (excepto mis colegas más cercanas que no entendían por qué lo hacía y con quiénes empezé una conversación sobre este tema). En el metro, dejé de ver las miradas de los demás en mis piernas. Hoy, hace tres años que no me depilo las piernas.
Ese mismo año 2019, una amiga de mi escuela de negocio me dijo: « En este momento estás realmente en la cima [físicamente] Viviche, sólo hay una cosa. Tu bigote ». Mentiría si dijera que nunca me habían comentado esto antes. Mi ex se burlaba de mí, su familia también, y algunas personas mezquinas de mi entorno ya lo habían hecho. Siempre me había negado a tocarlo, no tenía ganas de otro desastre como mi vientre donde, con los años, una fina pelusa negra se había convertido en una verdadera banda de pelos gruesos. No sé por qué, esta vez, el comentario tuvo más impacto. Fui a comprar unas tiras de cera, y mi amiga me ayudó a limpiar esta zona peluda (en realidad una fina pelusa rubia) que no tenía derecho a estarlo. Fue «bonito» un par de días, luego tuve granos durante varias semanas y nunca más me depilé esa zona.
En los dos años que llevo viajando, no me depilo el vientre, las piernas, el bigote, las axilas o el pubis. Un par de tijeras en estos dos últimos cuando se pone incómodo. Liberarme de la orden de la depilación porque las mujeres deben ser seres sin pelo me tomó tiempo. Estos muchos años de ver pelo, pensar pelo, actuar pelo, e incluso juzgar los pelos de los demás mientras yo misma soñaba con conservar los míos, finalmente me han permitido liberarme de este mito de la mujer sin pelo. Es muy agradable no tener que pensar en eso, no prestar atención a las miradas o hablar de ellos sin que me duela el corazón. Es una verdadera victoria para mí en mi deconstrucción, y ahora cada vez que veo a una mujer con pelos, no puedo evitar pensar que es una badass. Porque quizás ella también pasó por años de deconstrucción para poder soportarlos.
Queda una zona, una zona, una pequeña e irreductible en mi cuerpo, donde guardo mi pelo no porque no me importa, sino por convicción militante y política. Cuando me veo en un espejo y me resulta demasiado complejo, me los quito. Me refiero a mi barbilla.
Todes conocemos a esa viejita que te besa y te pica porque tiene pelos en la barbilla. Spoiler alert: el pelo no empieza a crecer a los 70 años. Al menos, no para mí. He visto a mis amigas quitarse el pelo de la barbilla con pinzas, lo he hecho yo mismo y lo hago ahora con tijeras, porque una endocrinóloga me había dicho que depilarlas iba a hacerlos crecer más. En realidad no lo sé, pero cada vez tengo más con los años, incluso cuando no los toco. Bueno, yo no diría que tengo barba, más bien algunos pelos largos rubios y marrones, un poco como los adolescentes de los que se burlan porque ellos, por el contrario, no tienen todavía una verdadera barba. Es una lástima, porque si al menos tuviera una barba de verdad, parecería algo. Esto es sólo un par de árboles en medio del desierto.
De todos modos, todavía me resulta complejo, pero como veo muy pocos espejos a diario, no tengo a menudo la oportunidad de recordar este complejo y no le presto mucha atención. Sé que se ven, pero por lo general pocas personas me comentan algo. Mantengo estos pelos largos y desagradables en mi barbilla porque me dictaron demasiado lo que debía hacer con mi cuerpo. Porque no he elegido los criterios de belleza de este mundo y quiero que una barbilla femenina peluda no impida encontrar a alguien guapa, incluso que pueda gustar, who knows. Los guardo porque tengo otras cosas que hacer con mi vida que pensar en mis pelos. Porque, cuando tengo la fuerza, me niego a que la sociedad decida una vez más cómo debe ser una cara de mujer. Soy una mujer y tengo pelos en la barbilla, punto.
Los guardo, pero los escondo en las fotos, o no publico una foto en la que se vean. Los guardo, pero cuando quiero ser « hermosa » por un día o una noche, los corto. Los guardo, pero los encuentro largos, feos, numerosos. Los guardo por convicción.
Hace dos días, Ludo, mi amante, me dice que mis pelos de la barbilla están empezando a molestarlo. Ah. No me enfado, pero siento el dolor emerger. Continúa, « ¡pero no quiero que te los quites! Sé por qué los guardas y lo entiendo, sólo te lo digo para que lo hablemos ». Ah. Me pongo a llorar. «Lo siento, no quería hacerte daño, sólo hablar de eso, molestar puede ser un poco fuerte».
¿Pero hablar de qué exactamente? Después de un momento de emoción, luego otro de reflexión, llega un momento de explicación: lo que escucho, en este mensaje, es « bueno, tus pelos allí, me parecen feos, te encontraré más bella sin ». En mi opinión, no puede significar mucho más. Estos pelos no le molestan físicamente, no tienen ningún impacto en él sino visual. Si le molestan visualmente, entiendo que preferiría verme sin ellos. Por mucho que me diga que no quiere que las retire, al final, ¿no sería esa la mejor solución para él? Estoy tratando de entender por qué me hizo este comentario si no es para que me los corte. Quiero que entienda cómo me afecta un comentario así. Quiero decir que no va a ser así, pero sé que durante meses o años, cuando quiera agradar a alguien, pensaré que es imposible si no me quito ese pelo. Con su comentario, acentúa y perpetúa el mandamiento social de la que trato de liberarme. Él tiene ese poder sólo con sus palabras, porque descubro que incluso un hombre bastante deconstruido y que trabaja en esta cuestión diariamente encuentra mis pelos faciales feos. Si incluso él piensa eso, nunca podré agradar a nadie con este rasgo físico (es un poco más complejo que eso en mi cabeza, pero es lo que realmente sucede). « Pero eso no es lo que quiero, yo te digo esto porque es injusto que sientas eso, ¡quiero compartir el peso de la injusticia contigo y encontrar cómo ayudarte! ». Ludo odia la injusticia, y desde que nos conocemos, ha intentado con todo su corazón hacer lo correcto, deconstruirse las órdenes sociales, etc… Sé que cuando me dice eso, está sincero y realmente quiere ayudarme.
Le explico que la mejor manera de ayudarme, en una situación como esta, sería, creo, la siguiente:
– Observar lo que siente: no me gustan los pelos en la cara de mi novia.
– Preguntarse por qué: ¿Estoy influenciado por una orden social? ¿Me parecerá feo en un hombre? ¿Hay una orden social de este rasgo físico para los hombres también?
– Intentar deconstruirse: alimentarse de otras imágenes de mujeres con el mismo rasgo físico (confieso que yo mismo no he visto muchas), aprender a verlo con otro ojo, por ejemplo
– No recordarme esta orden aumentando un complejo ya presente, o después de haber realizado el trabajo de deconstrucción
Ludo entiende lo que le digo. No sé si está de acuerdo, pero me dice que va a pensar en nuestra conversación. La conversación termina aquí, pero sé que volveremos a hablar.
No sé si es la solución correcta, o incluso si es posible separarse de algunas órdenes tan arraigadas. ¡Es una mierda!
No quiero sufrir más. Me sigue afectando que una persona que amo mucho me haga este tipo de comentarios porque, al final, tampoco he deconstruido la orden. Al avanzar en este texto y en mi reflexión al mismo tiempo, me doy cuenta de que este trabajo de deconstrucción no sólo concierne a Ludo, sino también a mí. Quizás sea una oportunidad para trabajar juntos, mano a mano, amor y benevolencia, en contra de cosas más grandes que nosotros y, sin embargo, en mi opinión, tan infundadas.
Añadiría a este texto que todes somos badass. Sólo para sobrevivir en un mundo que nos pide tanto. Deconstruir los requerimientos en nuestros pelos no es fácil, y sobre todo, no es obligatorio. Elegí luchar contra eso, pero no todes queremos eso, y está bien. ¡Amate!
Mis pelos y yo te agradecemos por habernos leidos 🙂
Page 3: the text in English
Coucou Anaïs. Bravo. J’ai eu longtemps le même problème avec la couleur de mes cheveux. Pendant des années, j’ai aimé le fait d’avoir les cheveux rouges au henné, donc, je me faisais des couleurs au henné. Toutes les 3 semaines car mes cheveux poussaient très vite. Au bout de 15 jours, les gens avec qui je parlais me regardaient la racine sur la tête et non pas dans les yeux. Ca m’énervait mais je savais ce que ça voulait dire. Quand j’ai eu de plus en plus de cheveux blancs, le problème s’est amplifié. Je ne me faisais plus de henné fin juin, quand j’étais en vacances, et au 15 septembre, je craquais et c’était reparti pour un an. Ca a duré plusieurs années… Et puis un jour, je ne sais pas pourquoi, je n’ai pas craqué, je me suis fait des mèches blondes pour que ça se voie moins et aujourd’hui mes cheveux sont : tels qu’ils sont… Et je sais qu’on dit que les cheveux teints « ça fait plus jeune »… mais ce n’est pas vrai. La beauté ou la jeunesse, elle est dans tes yeux qui pétillent, dans ton imaginaire qui te donne la fantaisie (et qui n’obéit pas aux ordres que tu juges inutiles ou malfaisants), dans ta façon de bouger, de chanter, de partager. Tu as raison : nous sommes tellement tellement formatés que c’en est pitoyable. Et si tous les êtres humains avaient 3 yeux asymétriques, ceux qui n’en ont que 2 bien alignés seraient traités de monstres… Un peu d’intelligence par pitié, et celle-ci pousse moins vite que les poils, ça c’est sûr…
Ton texte est bouleversant, direct, sans apitoiement… et je te dis merci de l’avoir partagé. Une belle route à toi, encore et encore.
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Salut Silvia,
Merci beaucoup pour ce joli message, je suis touchée de ton partage. J’ai toujours trouvé tes cheveux magnifiques. Avant je ne réalisais pas que ça pouvait être engagé de garder la couleur grise naturelle de ses cheveux, et même de garder des cheveux longs quand on n’a plus trente ans. Bravo pour cette belle évolution !
Belle année à toi, pleine de jolies choses !
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Bonjour Anaïs
Comme Silvia, je trouve ton texte très beau et frappant de sincérité.
Ta conclusion tolérante et compréhensive sur la difficulté à déconstruire les injonctions m’évoque ce passage de ‘Une femme regarde les hommes regarder les femmes’ de Siri Hustvedt, que j’ai lu il y a quelques semaines :
« La perception est un phénomène complexe. Nos cerveaux ne sont pas des caméras ou des appareils enregistreurs. La perception visuelle est un phénomène conditionné par des forces conscientes et inconscientes. Nos attentes jouent un rôle fondamental dans nos expériences visuelles, et ce que nous attendons du monde et de son fonctionnement est de l’ordre de l’acquis. Une fois l’apprentissage accompli, cet acquis devient inconscient. »
Très bonne année 2022 !
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Bonjour Denis,
Je ne connais pas Siri Hustvedt, mais je me renseignerai sur ce livre, ça a l’air super intéressant et en lien avec mes idées féministes.
Belle année 2022! Ca me fait super plaisir de te lire, j’espère que tu vas bien 🙂
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Anaïs
Ça fait quelques années ou pour moi les poils et beh
On les a
On les gardes
Bon à 56 ans ils sont clairsemés certes.
Je les éclaircies un peu l’été non pas pour moi
Mais
Ce vilain regard et tchitchitchi que tu peut entendre murmurer dans les oreilles.
Les cheveux
Mon dieu 🥺🥺🥺
Après le décès de papa en 2003 j’ai commencé à faire des régés rouge bordeaux ( comme maman 🤭🤭)
Un calvaires toutes les 2 ou 3 semaines
Un coup financier aussi
En 2010
Me tombe cette maladie
Arrêt des coloration des cheveux
J’ai des cheveux blancs
Je les ASSUMES.
Puis arrive la coupe très courte des cheveux.
Ça fait 5 ou 6
Je me sens moi
Pas de traleère
Qu est-ce qu’on est est
D’être soi même
Bisous
Au plaisirs de relire des messages.
Bisous
Valérie
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Salut Valérie,
Merci beaucoup pour ton message et ton partage. Bravo pour ton évolution !
Je t’embrasse, merci de continuer à me lire,
Anaïs
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